lunes, 29 de abril de 2013

Y yo como pareja, ¿qué puedo sentir y cómo puedo apoyar a mi esposa con cáncer?


Mucho se ha escrito y hablado en relación al cáncer de mama,  enfermedad que incrementó en México sus cifras tanto en incidencia como en mortalidad en los últimos años.

Pero ¿Qué pasa con las parejas de estas mujeres?, ¿Cómo pueden contribuir los varones en ellas para que se sientan mejor?

Desafortunadamente aún existen casos de abandono por parte de las parejas de mujeres que fueron diagnosticadas de cáncer de seno, las razones pueden ser varias, entre ellas: el miedo a perderla, a hacerse cargo de los gastos y de lo que la enfermedad implica, además de no sentirse lo suficientemente “capaz” de sobrellevar la situación.

Entender como pareja lo que ella siente, ayudará a expresar con mayor precisión lo que necesita de usted, por consiguiente brindarle el apoyo adecuado durante la enfermedad, logrando dejar en claro lo que experimentan como pareja.

Un diagnóstico de cáncer genera una serie de emociones intensas, las más comunes son el miedo, tristeza, enojo, irritabilidad entre otras. Todos estos sentimientos son normales, ya que se está aprendiendo a vivir con la enfermedad, además de aceptarlo, adaptarse a la nueva situación y al hecho de perder un seno; lo que traerá consecuencias en su autoimagen, autoestima y sexualidad.

Por lo general los hombres evitan conversaciones en las que se expresan emociones y preocupaciones. La mujer por su parte requiere hablar de lo que siente por lo que es recomendable que la pareja esté dispuesta a escucharla de una manera honesta, decirle por ejemplo: que está preparado para dialogar al respecto cuando ella lo decida, preguntarle en qué puede ayudarle para sentirse mejor, incluso apoyar en las labores diarias del hogar como lavar los platos, involucrarse más con el cuidado de los niños, llevarla a sus citas médicas; hacerle sentir que son un equipo y enfrentan la enfermedad como tal.

El pasar tiempo con ella puede brindarle soporte emocional, ofrecerle atención, decirle cuanto la ama, no juzgarla en relación a lo que ella esté sintiendo, ya que como sociedad tendemos a bloquear la expresión emocional diciendo frases como:

- “Ya no llores: Te vas a enfermar más”
- “¿Otra vez triste?”
- “¡No estás siendo valiente!”

Estas frases en lugar de ayudar, puede hacerla sentir juzgada y a no tener la confianza de volver a expresar sus temores frente a la pareja; enfrentando la enfermedad en soledad. Escuchar sus preocupaciones y entre los dos tratar de encontrar soluciones es una buena herramienta para enfrentar el cáncer.

En cuanto a la sexualidad e intimidad, la mujer con cáncer de mama generalmente experimenta cambios durante la enfermedad y tratamientos, ya que traen implicaciones físicas, psicológicas y emocionales; cambios en el cuerpo como la pérdida de un seno, pérdida del cabello, cambio de coloración en la piel, cansancio, disminución de la autoestima e identidad femenina; lo que repercute directamente en el interés sexual. 

El hablar en pareja sobre el tema y preguntar las dudas conjuntamente con el médico puede ayudar, así como ser paciente y amable con ella. El lograr una vida sexual placentera de nuevo requerirá tiempo. Hacerla sentir atractiva y sensual es fundamental para que ella recobre su seguridad. Las caricias, el agarrarse de las manos, fomentar momentos románticos, caminar juntos, hacer cosas en pareja es recomendable para ir recuperando la vida sexual, así como la comunicación.

Sin embargo, la enfermedad no sólo es complicada para ella, usted como pareja también experimenta momentos difíciles y tiene necesidades emocionales. Usualmente el hombre siente que tiene la responsabilidad de ser el fuerte de la familia y que está prohibido “flaquear”, sin embargo, cuando se presenta un cáncer habrá cosas que no pueda controlar, lo que puede hacerlo sentir impotente y enojado.

Para canalizar dichas emociones es importante hablar con otros, informarse de la enfermedad, practicar algún deporte, realizar actividades que considere placenteras; escuchar música, ver películas, etc. si es creyente aferrarse a la fe. En caso de que sienta que no puede enfrentar esta situación busque ayuda profesional. 

Como puede observar, el apoyo que brinde como pareja es fundamental para la recuperación y adaptación a la enfermedad, lo más importante es el amor que se tengan y la expresión del mismo.

Fotografía: Roselia Chaca*

lunes, 8 de abril de 2013

Y si alguien de mi familia tiene cáncer, ¿qué puedo sentir y qué puedo hacer?

Y si alguien de mi familia tiene cáncer, ¿qué puedo sentir y qué puedo hacer?


Se sabe que cuando una persona es diagnosticada de cáncer, su vida sufre una serie de cambios, generando emociones particulares e intensas, impactando no sólo a quien tiene la enfermedad, sino también a sus seres queridos. 



La familia se ve inevitablemente afectada ya que el cáncer generalmente cambia los roles y las dinámicas familiares, por ejemplo, los hijos se aíslan y las salidas con sus amigos disminuyen; si son muy pequeños y alguno de los padres o algún hermano es quien enferma es cuidado por los abuelos o encargado con alguien más.

En el caso de las parejas, uno adopta el rol y las actividades del otro, así como también la sexualidad en casi la totalidad de los casos se ve afectada en algún momento de la enfermedad; estos cambios, entre otros, hacen necesaria una reorganización de su estructura.

La actitud que tenga la familia es fundamental y es un elemento clave en el bienestar y en el proceso terapéutico del paciente, por lo que es de suma importancia atender las necesidades emocionales de ésta. 

Las emociones o respuestas más comunes en los miembros familiares son: el miedo a perder a su ser querido, a no saber cómo ayudarlo o qué decirle y a la posibilidad de enfermar también de cáncer; síntomas depresivos como el aislamiento, falta de motivación y tristeza; ansiedad, alteraciones en el sueño y en el apetito y agotamiento físico y mental entre otros. 

Existen factores que aumentan la intensidad de estas respuestas, como la falta de apoyo que tengan los familiares en las áreas social y médica. Si no hay una buena comunicación intrafamiliar acerca de la enfermedad y de las emociones que genera, esto hace que cada quien viva en soledad sus miedos haciendo más difícil el proceso de aceptación y adaptación tanto individual como de toda la familia. 

Si usted tiene un familiar con cáncer algunas sugerencias pueden ayudarle: 

  • Expresar sus emociones y sentimientos al respecto a personas de su confianza y también con su familiar quien padece la enfermedad , ya que si no comparten con él sus preocupaciones, puede quedar aislado y empeorar su estado de ánimo (es importante tener en cuenta que cada paciente es diferente y habrá algunos que no quieran hablar de la enfermedad en ciertos momentos). 
  • Una comunicación sincera y continua entre todos los miembros de la familia promueve la colaboración de todos.
  • Es muy importante que dentro de lo posible sigan haciendo su vida normal sin sentirse culpables, es necesario y recomendable que no interrumpa las actividades de recreación y distracción.
  • Cuando no sepa qué hacer o qué decirle a su familiar con cáncer se sugiere actuar de manera normal frente a él, así como estar con él cuando lo requiera, por ejemplo, acompañarlo a sus citas médicas de tratamiento y seguimiento y hacerle saber que usted está dispuesto a escucharlo y a hablar cuándo él lo necesite, permítale expresar sus emociones como la tristeza, el miedo o el enojo; esto les servirá a todos para enfrentar de una mejor manera esta situación.
  • Puede informarse con gente especializada acerca de la enfermedad y de sus tratamientos y busque la posibilidad de asistir a grupos de apoyo dirigidos a familiares de pacientes con cáncer, así como ayuda y compañía de sus amistades.

martes, 2 de abril de 2013

Realidades del Virus del Papiloma Humano (VPH)

REALIDADES DEL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO (VPH)



El cáncer cervicouterino es la segunda  causa de muerte en mujeres en todo el mundo (1), en México a pesar de los esfuerzos en implementar la citología vaginal representa un problema de salud pública. En el año 2011 el INEGI registró 3927 muertes en mujeres representando la segunda causa de muerte en tumores malignos en mujeres (2).  

Esto nos muestra que debemos redoblar esfuerzos en la detección temprana, ya que aún existen huecos importantes como la falta de personal entrenado, falsos negativos en las pruebas del papanicolau, pobreza, barreras culturales y desinformación entre otros.


Se ha asociado la presencia del VPH con el desarrollo del cáncer de cérvix, dicho virus se transmite por vía sexual, alrededor del 80% de la gente con vida sexual activa lo contrae por lo menos una vez en su vida. 




El problema, es que puede estarse transmitiendo sin saber, ya que en muchos casos no hay presencia de síntomas.




Los principales factores de riesgo son iniciar vida sexual a edades tempranas, tener múltiples parejas sexuales y tener relaciones sin protección, sin embargo, el uso del condón no protege en un 100% ya que el contagio se da piel con piel.




Se han identificado más de 120 tipos de VPH, muchos de ellos no representan un riesgo y son eliminados por el sistema inmunológico; los de bajo riesgo cómo el 6, 11, 40,42 entre otros, pueden generar verrugas genitales sin desarrollar un cáncer, sin embargo, los de alto riesgo como el 16 y el 18 son los responsables del cáncer cérvico-uterino, de vulva y de vagina, así como el de pene y ano en un porcentaje mucho menor.



Se recomienda a toda mujer que haya iniciado vida sexual, realizarse rutinariamente las pruebas diagnósticas: el papanicolau y la captura de híbridos (prueba molecular), detectan la presencia del VPH y cambios celulares secundarios a este virus; y sí salen alterados, realizarse la prueba de la colsposcopia. 


Muchas mujeres no asisten por miedo, vergüenza, no autorización del marido y por creer que a ellas no les pasará (baja percepción de riesgo)  “a mí nunca me va a dar esa enfermedad”, es importante mencionar que toda mujer que haya iniciado vida sexual está expuesta a contraerlo, así cómo hacer énfasis en que estas pruebas no son dolorosas, y que pueden prevenir y detectar a tiempo un cáncer, lo que es determinante para lograr la curación.




La ciencia ha avanzado a pasos agigantados y ahora existe la posibilidad de prevenir el cáncer cérvico-uterino por medio de la vacuna para el VPH, sobre todo para niñas a partir de los nueve añoss, pregunte a su médico acerca de esta opción.



El diagnóstico de un VPH en la mujer suele vivirse con vergüenza, altos niveles de ansiedad, sentimientos de enojo, culpa, miedo a desarrollar un cáncer y a no poder tener hijos, dificultades con la pareja puesto que se relaciona con infidelidad y algunos cambios en la sexualidad como, disminución de la actividad sexual y del placer.


El VPH puede adquirirse desde la primera relación sexual, no siendo contraído necesariamente por la pareja actual, además, puede permanecer en el organismo durante años, no todas las mujeres con VPH desarrollan obligatoriamente un cáncer, en la mayoría de los casos sí se puede tener hijos y en muchos otros el sistema inmunológico elimina el virus.




La forma en que la pareja reaccione ante el diagnóstico de un VPH se determina en función del significado que se le aporte a la sexualidad, el tipo de relación entre ellos, el nivel de comunicación y confianza.




Es recomendable siempre mantenerse informado, acercarse con gente especializada y preguntar nuestras dudas al respecto, además de realizarnos rutinariamente las pruebas de detección temprana, hay que tratar de mantener una comunicación abierta con nuestra pareja y con el médico, así como no juzgar a las mujeres que lo tienen, ya que el VPH es un virus muy común y puede controlarse.



Referencias:

1. Zaldivar G,  Martín F, Sosa CF, Avila J, Lloret M, Román M, et al. Cáncer cervicouterino y virus del papiloma humano. Rev. Chil. Obstet Ginecol 2012: 77(4): 315 - 321 (consultado 2 abril del 2012)  http://www.scielo.cl/pdf/rchog/v77n4/art14.pdf
2. INEGI. (consultado 2 abril del 2012)  http://www.inegi.org.mx